Abandonadas todo el invierno, terrazas y balcones lucen deslucidas bajo el sol de la renovación primaveral. Pero muchos apasionados no tienen jardín, y estos pequeños espacios son para ellos los únicos rincones que pueden mimar si quieren disfrutar un poco del exterior. Si has leído el artículo: Diez consejos de paisajistas para el diseño de tu jardín, ya conoces las bases para orientar bien tu creatividad. Pero el diseño de una terraza sigue siendo bastante específico: ¿suelo apagado y sucio, plantas heladas y macetas rotas?
Aquí van algunos consejos para devolver el brillo a este espacio privilegiado, en unas horas o un fin de semana.

1- Dejar todo despejado
Porque la limpieza de primavera también pasa por la terraza, es indispensable, para empezar, deshacerse de todo lo que estorba la vista (y que termina lastrando tu creatividad). No dudes en tirar las macetas agrietadas y antiestéticas, las plantas anuales que no han sobrevivido al frío del invierno y los diversos residuos acumulados en el suelo. Un último escobazo te permitirá verlo todo claro y te hará percibir el espacio un poco más grande de lo que imaginabas...
Atención: algunas plantas quizá todavía estén en reposo; deja de momento a un lado tus arbustos y vivaces, aunque tengan muy mal aspecto. Dales una oportunidad: quizá solo tarden un poco más en despertarse que las demás...
2- Refrescar el suelo de la terraza
Una terraza que ha envejecido mal se reconoce al instante por su revestimiento: demasiado gastado o simplemente pasado de moda, el suelo por sí solo puede condicionar el ambiente del diseño. Hoy existen soluciones muy sencillas para darle un lavado de cara. Por ejemplo, las losetas de madera son muy fáciles de colocar y visten por sí solas el espacio exterior. Se encuentran en varios formatos, muy adaptables (cuadradas, rectangulares), y con una amplia gama de especies de madera.
Otra solución, más reciente: las losetas encajables. También son muy fáciles de colocar y los recortes no resultan complicados. Pero, sobre todo, permiten combinaciones infinitas. Por ejemplo, para la terraza de una de mis clientas, opté por sustituir el suelo (unas losas con gravilla, de un aspecto demasiado "estándar" para mi gusto...) por una mezcla de madera/pizarra/césped. Estas losas se ofrecen en una amplia variedad de materiales y permiten atreverse con todo: madera natural, madera composite, piedra, e incluso césped sintético (algunos tienen un efecto visual realmente sorprendente).
Atención: Comprueba la holgura bajo las aperturas (puertas y puertas balconeras): el espacio debe ser suficiente para permitir la colocación de un nuevo revestimiento. Aunque hoy los materiales se presentan en diferentes grosores (a veces finos en el caso de las losas encajables), es un detalle que no hay que pasar por alto al comprar. Y, sobre todo: la sobreelevación del suelo debe realizarse cumpliendo la normativa vigente respecto a la altura de la barandilla para evitar cualquier riesgo de caída.
3- Jugar con las vistas
Es importante integrar la terraza o el balcón en el entorno: un problema de vistas con los vecinos o una panorámica espléndida no se gestionan de la misma manera en un diseño. Así, algunas terrazas ganarán ocultándose de las miradas del vecindario; en ese caso, mejor optar por un conjunto de celosías y trepadoras colocadas con acierto.
La terraza se convertirá entonces en un espacio algo intimista y secreto, rodeado de vegetación. Por el contrario, si no hay problema de miradas y la vista es privilegiada, es muy importante aprovechar ese atajo ambiental y ponerlo en valor. En un diseño de terraza con vistas a la meseta de Angulema, por ejemplo, opté por instalar una pérgola orientada directamente hacia esa vista, para que la mirada se dirija de forma natural al paisaje cada vez que se salga. La ubicación de los asientos también puede plantearse con esta idea.



Atención: existen normativas sobre la instalación de celosías y pérgolas; infórmate bien antes de acometer cualquier reforma.
4- Elegir un color protagonista
Los espacios pequeños tienen la ventaja de ser fáciles de diseñar y permiten soltarse más que en grandes proyectos. ¡Es, por ejemplo, el momento de apostar por el color! Un rojo vivo para un diseño contemporáneo, un azul pastel para un balcón romántico... todo es posible, lo importante es mantener coherencia y armonía. El color puede aparecer en los cojines del mobiliario, en las cortinas de una pérgola, en las macetas...
Atención: Un color, bien; dos, también es posible si está bien pensado. Más allá, corres el riesgo de rozar la saturación visual. Y tus vecinos, también.
5- Plantar plantas adecuadas para terrazas y balcones
Las plantas se elegirán por afinidad, ante todo, pero también en coherencia con el diseño propuesto. Las gramíneas son perfectas, por ejemplo, para un diseño contemporáneo, como el Pennisetum 'Karley Rose' o la Imperata 'Red Baron'; pero también: ajos ornamentales, Eremurus, bojes recortados. Otras se prestan mejor a una ambientación mediterránea: lavandas, romero o brezos; la elección es amplia.


Atención: La dificultad reside en el recipiente, ya que una planta se ve más castigada en una jardinera que en terreno abierto. Prefiere plantas más adecuadas al cultivo en maceta y elige recipientes bastante grandes, así como un sustrato adecuado.
6- Apostar por la decoración, como prolongación de la casa
Una terraza o un balcón es, en esencia, un prolongación de la casa, un espacio habitable primordial, más aún para quienes no tienen jardín. El interés, por tanto, es sacar el máximo partido de este espacio. Así que, creatividad al poder: cuadros, objetos decorativos, candelabros... se trata de reforzar la ambientación que has elegido.
Así, para un diseño bohemio, y si el balcón está cubierto, se pueden colocar alfombras en el suelo, mesas de estilo étnico, asientos de materiales reciclados o incluso tiras de banderines de colores. Elige también luminarias adecuadas: esferas de diseño, guirnaldas luminosas, faroles asiáticos.... Y, por último, la elección de los materiales (para macetas, mesas, bancos...) también es importante: terracota, resina de color, zinc, madera natural, acero corten... por sí solas, las materias dictan el ambiente del lugar.
Atención: La regla de oro, una vez más, es la moderación. Elige un estilo y cíñete a él. La iluminación también debe ser medida: el objetivo es crear un ambiente acogedor y agradable.
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