¡Pues ya está! Los vestidos y los shorts han salido a la calle, los heladeros también, y los trayectos en metro son insufribles (más de lo habitual, vaya): no hay duda, ¡por fin es verano! Dirás que ya era hora... Solo que, como me pilla el toro con facilidad, mañana me voy una semana y no había previsto esta avalancha de sol... En fin, cunde el pánico: ¿cómo van a arreglárselas mis plantas sin riego regular?
Puede que estés en la misma situación que yo. ¿Te vas unos días? Aquí van unos trucos de última hora para limitar los daños:
Reunir las plantas a la sombra
Tus plantas resistirán mejor la falta de agua si están a la sombra, es de cajón. No dudes en moverlas a un rincón más adecuado: una ventana mejor orientada, un hueco bajo un alero. También puedes recurrir a una protección solar en forma de pantallas filtrantes (tela, cañizo...). Reducirán considerablemente los efectos negativos al eliminar los rayos directos del sol, que pueden ser letales. También puedes plantearte entrar algunas. No es lo ideal, pero si no te queda otra, puede evitar golpes de calor innecesarios en plantas que toleran un ambiente más confinado.
Colocar platillos para maceta debajo de las macetas
Muchos quitamos los platillos para maceta por estética, pero créeme: ahora es cuestión de supervivencia. Olvídate del aspecto (al fin y al cabo, solo tus vecinos tendrán que soportarlo 😉 ) y vuelve a poner una reserva bajo cada maceta. La idea es dejar una buena provisión de agua antes de salir.
Hacer riegos muy regulares unos días antes
Claro que todo depende de la planta (si eres amante de los cactus, esto no va contigo), pero un riego escrupuloso ayudará a que aguante una ausencia prolongada. Yo me he preocupado de no saltarme ni un riego (para variar...), preferiblemente a primera hora de la mañana o a última de la tarde. Cuando estás en casa, es fácil corregir un olvido; si te vas, mejor que la planta esté lo más fuerte posible para afrontar el calor y la falta de agua que se avecinan.
Del mismo modo, no dudes en dar un "baño por inmersión" a tus plantas más delicadas (vale también para las de interior). Dejar la maceta en remojo durante un buen rato permite que la planta se hidrate en profundidad, lo que es muy beneficioso.
Y no te saltes el último riego, justo antes de salir. De verdad puede cambiar las cosas. Prolongará al máximo la hidratación de tus plantas, que solo tendrán que esperar tu vuelta o una lluvia providencial. Lo ideal es hacerlo en dos tiempos: primero, un riego bien abundante. Pasada media hora, vuelve a recorrer las macetas y jardineras y vuelve a dar agua a las que ya lo hayan absorbido todo: además de rehidratar en profundidad el cepellón, te asegurarás de que queden bien saciadas.
Truco de riego: la botella de agua perforada
Este truco es muy sencillo: se trata de reutilizar una botella de agua mineral como reserva de agua. Una vez boca abajo y con un pequeño orificio en el tapón, podrás colocarla junto a cada maceta y jardinera. La botella devolverá el agua a la planta de forma regular y lenta. Es la técnica de toda la vida del goteo. Puede sacarte del apuro cuando te vas en el último momento.
¡Eso es! Espero que estos trucos te hayan ayudado. Por supuesto, siempre puedes contar con un vecino majo que vigile a tus pequeñas, pero lo mejor es organizarse para la próxima. Por ejemplo, puedes priorizar variedades resistentes a la sequía (sedum, santolina, gaura, Menta de gato...). Y no escatimes en los trucos que marcan la diferencia: por ejemplo, en Promesse de Fleurs encontrarás el stockosorb, un producto de Retención de agua que permite reducir considerablemente los riegos, absorbiendo el agua y liberándola cuando hace falta... ¿Mágico, verdad?
Dicho esto, te dejo, que tengo riegos que hacer... 😉


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